MORPHINE. VIDA Y MUERTE DE MARK SANDMAN

MORPHINE. VIDA Y MUERTE DE MARK SANDMAN

Finalmente llegó el día en el que recibió un ultimátum: o buscaba un trabajo de verdad, o se iba de casa. Mark quería ser músico, por lo que la vida fuera del núcleo familiar no debió de ser sencilla al principio. Poco a poco comenzó a encadenar diferentes oficios y pudo darse el gusto de viajar por algunos rincones del mundo. Luego llegaron esas primeras bandas que le permitieron subir a escenarios tras nombres como The Pale Brothers o The Hipnosonics y, así, en 1985 fundó Treat Her Right, grupo con el que recabó cierta fama y junto al que grabó algún que otro disco. Mira tú por donde, Mark Sandman ya se dedicaba a la música. Sin embargo, todavía le quedaban notas que tocar, cosas que decir y lenguajes sonoros que inventar. Todo esto lo conseguiría en el seno de una nueva banda a la que llamaría Morphine.

Fruto de una mente inquieta

La maquinaria que dio lugar a esta agrupación se puso en marcha tras la desbandada de Treat Her Right en 1991. No queda claro si los preceptos de este grupo rondaban ya por su cabeza o fueron fruto del destino, pero lo primero que hizo Mark fue reclutar al saxofonista Dana Colley, con quién ya había coincidido en alguna gira donde este trabajaba como asistente. Colley era un solista con un nervio similar al de Sandman; su modo de interpretar ya había sido alabado por gente como Steve Berlin, de Los Lobos, y en su haber figuraban cualidades como la de ser capaz de tocar con precisión dos saxofones al mismo tiempo, uno acoplado a cada extremo de su boca. Tras algunos ensayos, el batería Jerome Deupree completó el trío.

Mark Sandman

Para una mente en permanente estado de ebullición, los convencionalismos del negocio pueden resultan poco menos que soporíferos. A Mark Sandman le gustaba experimentar. Pero más allá de bastardear estilos musicales, lo que él hacía era modificar sus propios instrumentos con el objetivo de que estos emitiesen sonidos un tanto alejados a lo que se les presuponía. En este sentido, una de sus contribuciones más reconocibles es el basitar, una guitarra eléctrica pertrechada con cuerdas de bajo. Sin embargo, la inventiva de Mark no se redujo a este ingenio y en él eran habituales otros maridajes de similar calado. Un tipo inquieto, en definitiva.

Rock sin guitarras, bajos de dos cuerdas

Lo que más llamó la atención desde el principio fue que Morphine se presentase como una banda de rock sin guitarra. Claro que hablar de rock tampoco sería del todo exacto ya que, si bien la música del grupo bebía de la estructura clásica de este estilo, ahí había mucho groove, fortísimas influencias del jazz o el swing y un poco de ese new wave de comienzos de los ochenta. Pero la falta de este instrumento no era lo único sobresaliente, ya que el bajo de Mark Sandman se componía exclusivamente de dos cuerdas que generalmente emitían la misma nota y eran tocadas mediante slide.

Así, Colley, Sandman y Deupree dieron forma a una manera de crear canciones alternativa a todo lo que estaba de moda por aquel entonces. Morphine sonaba oscuro y melancólico tras una apariencia de rock & roll forrada entre jazz y otros estilos menos comerciales. Las líneas del bajo dibujaban riffs sencillos pero de gran eficacia que se dejaban arropar por una batería tan discreta como contundente y un saxofón, principalmente barítono, que siempre fue el elemento más notable del conjunto. En el apartado vocal, Sandman ofrecía un registro tenue; muy apropiado para acompañar un lirismo desarrollado entre atmósferas de melancolía, ironía y tensión emocional. Aunque el trío siempre se manejó sobre esta estructura básica de tres instrumentos, otros elementos como el piano, el dobro o las seis cuerdas se asomaban a sus composiciones de manera altamente esporádica.

La discografía de Morphine

El debut discográfico de Morphine tuvo lugar en 1991 con Good. Este disco fue editado por Accurate/Distorsion y más tarde por Rykodisc Records, con quienes firmaron ese mismo año. Por lo general, esta primera representación recibió buenas críticas y permitió a la banda hacerse con una sólida cartera de seguidores que se toparon con su música principalmente a través del boca a boca o de radios independientes universitarias. Good ya incluía temas tan sugerentes como You look like rain, Do not go quietly unto your grave o The other side, entre otros. La propuesta de Sandman y compañía convenció en medio de un panorama totalmente invadido por el rock alternativo, aunque su reconocimiento se mantuvo siempre en niveles que rondaban la discreción.

Cure for pain, de 1993, tuvo una mayor difusión que su predecesor y gracias a él, Morphine pudo dar el salto fuera de Estados Unidos para girar a través de Europa, Japón y Australia. En cuanto a sus canciones, In spite of me ofrecía por primera vez el sonido de una guitarra mientras otros cortes como Buena, I’m free now o Mary won’t you call my name asentaban con mayor solidez los cimientos del grupo.

Morphine, discografía

Morphine tuvo una relación atípica con la batería. En medio de la grabación de Cure for pain, Jerone Deupree fue sustituido por Bill Conway, antiguo componente de Treat Her Right. Ambos músicos compartieron créditos en el disco, sin embargo, Conway ya había participado con anterioridad en un par de temas de Good. Este se mantuvo tras el bombo en exclusividad durante unos años, pero a partir de 1998 su papel se permutaba regularmente con el de Deupree hasta el punto de que ambos baterías llegaron a compartir el mismo escenario en más de una ocasión.

Tras Good y Cure for pain, Morphine firma por DreamWorks Records y edita Yes, un disco continuista que cierra la trilogía perfecta de la banda e incluye éxitos como Honey white o Super sex. La siguiente entrega, Like swimming, sale en 1997 con buenas reacciones de la crítica y opiniones más templadas por parte de muchos seguidores que vieron aquí un intento fallido por mantener el tipo. Aun así, el vídeo musical de Early to bed fue objeto de cierta repercusión en MTV y de una nominación a los premios Grammy.

Y sobre la discografía de Morphine, hasta aquí podemos leer por el momento. Antes hay que dedicar unos párrafos a relatar un acontecimiento determinante que lo cambiaría todo de manera irremediable.

Palestrina, julio de 1999

A mediados de 1999, el grupo se embarcó en una ronda de conciertos europea que incluía la participación en el festival Nel Nome del Rock, en Palestrina, una pequeña localidad a escasos kilómetros de Roma. El de ese año fue un verano cálido y húmedo; nada raro en los estíos mediterráneos, por otra parte. La dureza del clima ya se había vuelto manifiesta durante la jornada anterior y ese día, 3 de julio, la cosa no pintaba diferente.

Nel Nome del Rock

Una vez concluidas las pruebas de sonido comenzaron las actuaciones de grupos como Wild Dancing Pig, Tintozenna, Narcolexia o Malfunk. Morphine eran los cabezas de cartel de la jornada y, llegado el momento, saltaron a escena. El concierto discurría con normalidad entre el clamor del público y los sofocos de la noche italiana hasta que Mark Sandman da un traspié y se desploma sobre el escenario. Tras la conmoción inicial, los miembros de la banda y los asistentes médicos del evento corren hacia él, pero el fatal resultado no tarda en hacerse patente: Mark Sandman está muerto.

El saxofonista Dana Colley describe el fatídico episodio de la siguiente manera. “Estábamos tocando y pasándolo bien. A Mark se le doblan las rodillas y lo siguiente que recuerdo es verlo caído de espaldas. Me acerqué a él y su bajo retumbaba, reverberando en el suelo. Intenté reanimarlo. Fue tarde”. En líneas generales, Sandman era un tipo sano que no abusaba de ninguna sustancia de esas que se presuponen a las estrellas del rock, por lo que su repentino fallecimiento no fue fácil de asimilar. La autopsia habló de un infarto agudo de miocardio, un simple ataque al corazón que se lo llevó repentinamente a los cuarenta y seis años de edad. Tal vez fuese una predisposición genética, quizás se trató del maldito clima, pero Mark ya no estaba y, sin pretenderlo, había cumplido de forma innecesaria y excesivamente anticipada el sueño de muchos músicos: morir sobre el escenario.

Morphine tras Morphine

Respondiendo a un acto de pura coherencia y respeto, Morphine se disolvió tras el fallecimiento de Mark Sandman. Aun así, su último trabajo se publicó en el año 2000 bajo el nombre The night; de esta manera se cerró la vida de un grupo insólito como pocos otros. Este disco póstumo, que ya se encontraba en fase de producción al iniciarse la gira de 1999, recuperaba parte de la esencia perdida en Like swimming mientras aportaba enfoques diferentes y ampliaba el rango de instrumentos. En esencia, se trató de un buen punto y final que de otra manera podría haber sido un gran trabajo de evolución.

Pero si bien Morphine colapsó ese cálido verano, su legado continuó dando tumbos durante décadas por la gracia de toda suerte de innecesarios spinoffs. El primero de ellos nace en 2000 y reúne a Dana Colley y Billy Conway, junto a una serie de músicos amigos, en una especie de grupo homenaje llamado Orchestra Morphine. Al menos, parte de este proyecto estuvo dotado de un componente benéfico para financiar la recientemente inaugurada Mark Sandman Music Education Foundation.

Vapors of Morphine

En 2001, Colley y Conway comanditan con el cantante Laurie Sargent y apelan al espíritu de Morphine creando Twinenmen. Esta agrupación sobrevive hasta 2008, momento en el que Colley requiere al otro batería de la banda, Jerome Deupree, para fundar Members of Morphine, un nuevo remedo de la banda original que llegó incluso a actuar en el mismo festival de Palestrina cuando se cumplía el primer decenio de la muerte de Sandman. En 2014, el grupo cambió su nombre por Vapors of Morphine. A pesar de que Deupree se bajase del carro cinco años después y Conway muriese en 2021, Dana Colley continuó exprimiendo el legado de Mark Sandman mientras cedía su dominio del saxofón a otros proyectos complementarios.

En tan solo diez años de existencia, Morphine supo construir un lenguaje musical alternativo sobre las bases de sonidos perfectamente reconocibles. Si bien es cierto que el éxito masivo nunca les invitó a su fiesta, Sandman y compañía supieron labrarse una sólida reputación entre círculos independientes que, con el paso de los años, han elevado la labor de la banda a la categoría de culto.  

Imagen de Vapors of Morphine: Tazend.

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