LA ERA DEL UNPLUGGED

LA ERA DEL UNPLUGGED

Llegó un momento en el que la imagen parecía anteponerse tanto a la esencia que se hizo necesario conectar de nuevo con las raíces. Y este gesto implicó tirar del cable, desconectar las guitarras como parte de un acto de rebelión frente al colorismo exagerado de una época, la de los ochenta, que ya mostraba claras señales de agotamiento. Tanto sintetizador, tanto pelo cardado, tanta hombrera y tanto roquero desnortado que el público comenzaba a girar la mirada hacia dentro, en dirección a lo visceral y lo desnudo. Aun así, resulta paradójico que quien fomentase gran parte de este movimiento pudiese también ser responsable de aquello a lo que se reaccionaba. Pues fue desde MTV que se generó toda una corriente de atracción hacia la música desenchufada, hacia el unplugged.

Pero la famosa cadena norteamericana no inventó nada, pues se dice que el primer concierto de este tipo lo dio Elvis Presley en 1968. Sin embargo, resulta un tanto inocente pensar que antes de esta fecha a nadie se le hubiese ocurrido la idea de desposeer de electricidad a una actuación en vivo. Claro que una cosa es utilizar instrumentos acústicos de por sí y otra es llevar a cabo el acto de desenchufar; de negar la corriente a un grupo o a una actuación que por norma general se desarrollaría electrificada. Algo así como lo de Dylan en Newport, pero al revés. Sea como sea, y por no irnos mucho más por las ramas, daremos por buena la versión oficial y comenzaremos esta narración en aquellos días de finales de los sesenta.

¿El primer unplugged?

Elvis llevaba unos años alejado de la escena musical ya que los focos de Hollywood lo habían seducido como a un mosquito particularmente goloso. Sin embargo, la Navidad de 1968 supondría su regreso a los escenarios en un especial televisivo de la cadena NBC que llevaría por nombre 68 comeback special. La filmación del programa se prolongó durante varios días en los que el músico y su banda llegaron prácticamente a ocupar los estudios de grabación. Se dice que cuando las jornadas de trabajo concluían y la mayoría de los técnicos ya se había retirado al amparo de sus hogares, el rey de rock y su banda ofrecían sesiones de música a modo de jam session que recordaban a aquellos improvisados maratones de blues, góspel y música de raíz tan característicos de otros tiempos. Tal vez la idea se le ocurrió al productor Steve Binder, quizás fuese del propio Presley, pero el caso es que este formato terminó por trasladarse al espectáculo retransmitido y miles de norteamericanos pudieron disfrutar de un concierto donde se incorporó un tramo diferente a lo esperado; crudo, honesto y elemental.

Elvis unplugged

Veintiún años después, en 1989, los MTV Video Music Awards incluyeron una actuación de Jon Bon Jovi y Ritchie Sambora en la que ambos músicos interpretaron Living on a prayer y Wanted dead or alive acompañados solamente por guitarras electro-acústicas de seis y doce cuerdas. La cosa llamó la atención ya que los dictados de la época marcaban una puesta en escena un tanto más explosiva; con mayor cantidad de trucos estroboscópicos, humo y demás efectos especiales. Y aunque ni esta función ni la de Elvis dos décadas atrás fuesen reconocidas oficialmente como influencias directas en la gestación del proyecto, los MTV Unplugged nacieron poco tiempo después a una imagen y semejanza que muchos no quisieron pasar por alto.

Los primeros MTV Unplugged

Al margen de las consideraciones mercadotécnicas, del filón económico que alguien pudiese ver en este nuevo formato, la revitalización de lo acústico llegó arropada por la necesidad de reconectar con esa esencia que muchos consideraban perdida. La idea del programa vino de los productores Robert Small y Jim Burns. Su premisa era sencilla: los capítulos ofrecerían conciertos acústicos de una banda o de un conjunto de músicos reunidos para la ocasión. Cada una de estas actuaciones sería introducida por el compositor Jules Shear, que actuó como anfitrión durante las trece primeras entregas. Aunque el episodio piloto contó con la participación del grupo XTC, el primer capítulo oficial estuvo protagonizado por la banda Squeeze, la cantante Syd Straw y el guitarrista Elliot Easton, de The Cars. Las indicaciones previas fueron cristalinas: el recital sería acústico por completo. Sin embargo, Squeeze se presentó en plató con todo su arsenal de instrumentos eléctricos dispuesto para hacer volar por los aires los amplificadores; alguien del equipo tuvo que recordarles que esto no era así, que ya podían darse la vuelta e ir a buscar sus otras guitarras, las que funcionaban sin luz. El evento se grabó un 31 de octubre de 1989 y fue emitido por televisión el 26 de noviembre del mismo año. Había nacido MTV Unplugged.

Durante todos sus años de vida, este programa ha funcionado como un vehículo de consagración para grupos pendientes de dar el gran salto, pero también como un acto de reivindicación de figuras históricas que podían verse más o menos desplazadas por nuevas generaciones de intérpretes. Por supuesto, ofreció la posibilidad de conocer nuevas formaciones o de disfrutar de muchas bandas en una faceta hasta ahora no explorada. Sin embargo, la consolidación completa del formato no fue inmediata e hicieron falta casi dos años de actuaciones y la llegada de un par grandes tótems de la música para afianzarlo definitivamente. El primero de ellos fue Paul McCartney y el segundo Eric Clapton, en 1991 y 1992 respectivamente. Estos dos conciertos fueron editados en formato físico. El de Eric Clapton en particular ganó tres premios Grammy y se convirtió en uno de los álbumes en directo más vendidos de todos los tiempos. Este disco, además, supuso la consolidación definitiva de MTV Unplugged y todavía a día de hoy es recordado por contener una de las presentaciones más memorables del programa. Algunos como Chicago Tribune, no obstante, lo vieron como “un disco de blues para yuppies”. Y algo de razón tenían.

Nuevos sonidos y conciertos memorables

La banda de heavy metal Queensrÿche fue la encargada de abrir la veda a sonidos más pesados con los que el espectáculo logró abrazar una mayor amalgama de grupos y propuestas musicales. Esto fue en 1991, tan solo un año antes de que tuviese lugar otro episodio para el recuerdo, aquel protagonizado por Pearl Jam. En 1992, los de Seattle contaban solamente con un disco publicado, por lo que su reclutamiento para MTV Unplugged fue una propuesta por lo menos arriesgada que se tradujo, a grandes rasgos, en una presentación acústica de su debut. Pese al éxito del capítulo, y en contra de lo que se pudiese esperar, este concierto no fue inmediatamente lanzado a la venta y solamente se registró años después en ediciones especiales de aniversario y para el Record Store Day.

Recopilar todos los capítulos de MTV Unplugged sería una tarea tan aburrida de redactar como innecesaria de leer. Basta saber que hasta la fecha de hoy ha habido muchos y que fue durante los primeros diez años de vida del programa cuando tuvieron lugar las presentaciones más recordadas. The Cure sorprendieron en 1992 mediante una propuesta presumiblemente tétrica; con una enorme cama sobre el escenario, velas e instrumentos poco ortodoxos como un xilófono o un piano de juguete. Del concierto de Nirvana ya queda poco por decir. Esta fue una de las últimas apariciones del grupo en televisión y el repertorio incluyó temas no habituales, así como versiones de gente como David Bowie, Lead Belly, The Vaselines o Meat Puppets. Tras diez años de separación, Kiss se reunió bajo su formación original para ofrecer su particular propuesta no enchufada en 1996. En este mismo año, Liam Gallagher se negó a salir al escenario alegando fuertes dolencias y dejó así que su hermano Noel encabezase en solitario la presentación de Oasis. La cosa, por supuesto, terminó en bronca fraternal. Tal vez, la última de las actuaciones memorables de MTV Unplugged antes del nuevo siglo fuese la de unos Alice in Chains que se marcaron un directo irreprochable, con guiños a Metallica incluidos y pese a la más que evidente falta de integridad física de un Layne Staley machacado por la heroína.

Nuevas fronteras

El gusto por lo acústico no fue del todo inesperado, pero probablemente rebasó las expectativas que los creadores del programa se habían figurado. De esta manera, cuando MTV inauguró en 1993 su propia señal para América latina desde Miami, no se desaprovechó la oportunidad de exportar ahí el formato y hacerse eco de unas propuestas musicales que enriquecieron con nuevos matices la esencia de un espectáculo que, hasta ahora, había caminado principalmente entre los bordes del rock, el blues, el soul y otras melodías propias de la tradición anglosajona y estadounidense.

Los Fabulosos Cadillacs fueron los encargados de estrenar las emisiones del Unplugged para América central y del sur en 1994. Tras ellos fueron muchos más; desde Caifanes y Soda Estéreo a Julieta Venegas, Juanes, Aterciopelados, Café Tacvba, Enrique Bunbury, Maná o Shakira, cuyo concierto fue el primero de la serie latina emitido en Estados Unidos y Europa.

Los retos del nuevo siglo

Con el nuevo milenio se presentó una innecesaria renovación del formato bajo el nombre de MTV Unplugged 2.0. La novedad, básicamente, consistía en unos estudios de grabación inaugurados por R.E.M. Con el paso del tiempo, el planteamiento inicial se hizo un tanto más flexible con el fin de recoger las diferentes realidades musicales que trajo el siglo XXI y convertir así el programa en una entidad capaz de absorber un mayor rango de propuestas. Desde entonces han participado artistas de diferente pelaje; nombres como Korn, Jay-Z, Placebo, Alicia Keys, Miley Cirus junto a Madonna en el que se dice que tal vez sea el peor de todos los episodios, la banda de K-pop coreana BTS o Twenty One Pilots.

MTV Unplugged

Pero si hablamos de heterodoxia hay que hacer mención a determinados capítulos que, por así decirlo, se pasaron por el forro el término “desenchufado”. El primero de ellos fue el de Bruce Springsteen, que en 1993 estrenaba banda y no quiso dejar pasar la oportunidad de que las cámaras de MTV registrasen su nueva propuesta escénica con todo el amperaje posible. Cuando este concierto salió a la venta, el dilema que pudiese generar su carácter no acústico se solucionó tachando en el título del disco el “un” de “unplugged”. Así, el Boss abrió una puerta por la que se colaron otros como Caifanes, segunda de las emisiones lanzadas a Latinoamérica, y Soda Estéreo, quienes actuaron en 1996 con una propuesta mayoritariamente enchufada (aunque relajada) que puede escucharse en su disco Confort y música para volar.

Presente y relevancia de un formato de éxito

A día de hoy, MTV Unplugged continúa estrenando nuevas temporadas y, aunque su sustancia no sea tan atractiva ni tan fecunda como en la década de los noventa, sigue atrayendo a grupos de primer nivel. Podría decirse que una lectura cronológica de todos sus episodios supondría un reflejo de la evolución de la música popular a través de las últimas décadas; de sus cambios y de sus circunstancias particulares. Durante la pandemia por la Covid-19, por ejemplo, el grupo mexicano Fobia protagonizó el primer capítulo sin público y Miley Cyrus se presentó desde la comodidad de su reclusión doméstica.

En ocasiones se ha criticado un exceso de artificio que sobrepasaba el carácter intimista original del programa. Sea como sea, la realidad es que el formato unplugged funcionó y generó un voraz apetito por la música interpretada de manera cruda y enraizada. Y esto tuvo su efecto, pues a partir de los primeros años de la década de los noventa fueron muchos los músicos que comenzaron a abordar propuestas acústicas sin esperar la llamada de MTV. Esto permitió presentar su música de una forma diferente, más directa, dotada de una mayor comunión con su público y en ocasiones sobre escenarios íntimos y de aforo reducido. No son pocos los discos y giras acústicas que tienen mucho agradecer a esta propuesta televisiva por la que, además de los ya mencionados, pasaron nombres como Stevie Ray Vaughan, Joe Satriani, Elton John, Rod Steward, Mariah Carey, Aerosmith, Tony Bennett, Sting, Neil Young, Stone Temple Pilots, Scorpions, The Cramberries, Bon Jovi o Bob Dylan. Y los que nos dejamos en el tintero.

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